Lo mejor y lo peor de la raza humana.
- noviembre 14th, 2011
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Hace un rato estaba viniendo del gimnasio, cuando a la parada de bus se acercaron una pareja de una edad. Las paradas de bus aquí en Barcelona tienen 3 o 2 asientos normalmente y un espacio donde apoyarse, si están cubiertas, si no solo hay un palo y ya. Resulta que justo en frente de los dos asientos libres, estaba de pie otra pareja también mayor. Cuando el hombre que acababa de llegar quiso ir a sentarse en el asiento, tocó el hombro al otro que estaba de espaldas y ocurrió esto:
-No me toque.
-Perdone.
-Es que no me tiene que tocar.
-Usted estaba en frente del asiento vacío así que solo le he tocado para que me dejase sentarme.
-Pero no me tiene que tocar. ¿No podía usted decirme: Perdone me deja sentar?
-Que mas le dará a usted si le toco o le digo que me deje sentar.
-Es que usted no tiene educación.
-Usted tiene menos, ademas estaba ocupando un sitio donde alguien se puede sentar.
-Pero no tiene que tocarme.
-¿Usted cree en dios? *BANG* “Disparo a la cara” (es broma pero hubiese estado bien). Pues los 2 somos animales de 2 patas y tengo el mismo derecho a tocarle que usted.
-Usted no tiene ningún derecho.
-Dicen que cuanto mas mayor mas sabio pero en este caso…
Y así siguió la discusión durante un par de minutos mas diciendo exactamente lo mismo una y otra vez, mientras sus respectivas mujeres les intentaban calmar a la vez que se insultaban (increíble).
Después de subirme al autobús me senté en los asientos de la parte de atrás, aparte de por que me gustan y hay mas espacio, por que puedo dejar la bolsa en frente y no molesta tanto. Hoy extrañamente el bus se ha llenado.
En las primeras paradas se ha subido otra pareja de abuelos que venían de hacer la compra en un supermercado cerca de allí. Estaban mirando a mi asiento y al final se han sentado uno separado del otro por que no tenían sitio al lado (hay un asiento en frente del otro pero realmente quien se sienta ahí si hay otra opción). Cuando el hombre dejó el carro a un lado y se iba a sentar, le toqué el brazo (sin pensarlo lo juro!) y le pregunte si quería sentarse ahí con su mujer, que no me importaba cambiarme de asiento, a lo que sonriendo me contestó que ya estaban mucho tiempo juntos, por un rato que estuviesen separados no pasa nada. El autobús siguió bastante lleno hasta mi parada, donde también se bajaron ellos. Me ofrecí a ayudarles a bajar el carro del bus pero me dijeron que no hacia falta y me dieron las gracias igualmente.
Con esto se aprende que la educación no es un problema de la edad o la apariencia si no de la persona en si. Y esta es la lección de hoy.
Un Saludo
D.Malpica
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